¿Quién dijo miedo?

Hasta que las empresas, sus trabajadoras y sus trabajadores no reconozcan sus miedos y los trabajen en un proceso de Coaching Ejecutivo y Empresarial, seguirán viviendo su particular crisis “dentro y fuera”.

¿Qué tenemos dentro?

¿De positivo? Como diría Paulo Coelho, cada ser humano tiene, dentro de sí, algo mucho más importante que él mismo: su don. Su talento, su potencial, su poder.

¿De negativo? La gran capacidad que tenemos para alimentar nuestros miedos. Los miedos nos paralizan, entorpecen o retrasan nuestras decisiones e iniciativa o, simplemente, las anulan. 

¿A qué podemos tener miedo en el trabajo? Según John Whitmore, al ridículo, a equivocarnos, al fracaso, a la opinión de los demás. La lista podría ser casi interminable.

Como consecuencia, nuestro talento y potencial como empleadas y empleados se vuelve gris, deja de crecer o, directamente, se va apagando como una vela. Nos frustramos, nos deprimimos, nos desmotivamos, etc.
Si conseguimos despejar nuestros miedos, inseguridades, falta de autoestima profesional, ese mismo potencial fluirá en nuestro propio beneficio, en el del desempeño de nuestro trabajo diario y en el de nuestra empresa. Ganamos nosotras y nosotros, gana ella.

Pero, ¿quién es la o el valiente que se atreve a reconocer esas inseguridades y miedos en el trabajo? Aquí cada nivel jerárquico tiene sus razones para no hacerlo. Y, ¿quién empieza por dejar de echar la culpa en horizontal o en vertical en el organigrama? ¿Quién ha de dar el primer paso de asumir su parte y colaborar?

Vamos a empezar nosotros, dejando de culpar, por ejemplo, a las escuelas de negocios, que, puede que no hayan enseñado hasta ahora mucho de inteligencia emocional, autorresponsabilidad y colaboración, pero dudamos que enseñen “cómo putearse a través de la intranet o en una reunión de trabajo”, eso lo aprendemos por nuestra cuenta en el terreno de juego, igual que podemos aprender, aquí y ahora, otras reglas del juego: ¿juegas?

Apuesta por el Coaching para ti y para tu empresa.


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