Ayer tuve una sesión de coaching.

Como saben, mi trabajo consiste en hacer procesos de coaching tanto a personas a nivel personal como con empresarios, empresas, etc.

Hoy sin embargo les quiero confesar algo que nunca he hecho, y quisiera transmitirles que aunque me dedico al coaching, yo también tengo mi coach.

En efecto, tengo un coach, al que con mucho gusto le pago para que me saque de mi comodidad, que me reta y que me “invita” a asumir mi responsabilidad para lograr lo que de mí depende. Como me decía un cliente el otro día en una sesión de coaching telefónico, “el que me toca la moral”, y me obliga a hacer las cosas diferentes. En esa tesitura estaba ayer un servidor.

Pues eso, ayer era yo el que estaba en los zapatos del coachee, o cliente de coaching. Y es que aunque uno se hace auto-coaching, y todas esas cosas que ya sabe, también es importante tener un coach.

Cualquier Coach Profesional que puedo leer esto estará de acuerdo conmigo en que no somos inmunes a miedos, temores, o las frustraciones que nos depara la vida, o los quebraderos de cabeza que tenemos como empresarios, que como otros muchos empresarios, tienen que llevar a buen puerto su empresa, por eso los coach profesionales, suelen tener sus propios coach.

En definitiva, que al igual que hago yo con mis clientes, ayer tuve una de mis sesiones por skype, y no es porque me dedique a esto del coaching, pero es cierto que el “empowerment” o “empoderamiento” que te genera el hacerte consciente de que siempre se pueden lograr mejores resultados de lo que se están teniendo. El “darte cuenta” de que podemos dar un paso más allá del que hemos dado, provoca eso, que lo demos, que trabajemos, que hagamos cosas distintas, y sobre todo que tengamos mejores resultados.

Siempre se puede hacer más de lo que se hace, aunque esto desde luego es muy probable que nos incomode. Y para facilitarnos esto, hay unos profesionales a los que se les paga que se llaman Coach.

Las personas que son buenos/as profesionales, las que están arriba, las que son empresarios/as de referencia, y definitiva líderes, lo son porque se esfuerzan en serlo, porque tienen la humildad de reconocerse como capaces de hacer más de lo que hacen.

Son los mejores porque se ocupan de invertir en lo mejor que puede invertir una persona o un empresario. Se ocupan (que no se preocupan) de invertir en ellos mismos, que son el mayor tesoro que tienen en sus manos y que pueden controlar.

Los que son buenos son mejores, porque tienen la humildad de mirarse el ombligo (aunque duela) y reconocerse que lo mejor siempre está por venir, y no de pensar que “cualquier tiempo pasado fue mejor”, lamentablemente un desafortunado pensamiento muy habitual entre muchas “empresarios pesados” de esos que ya lo saben todo.

Los que son buenos, son buenos, porque tienen ¿suerte?

El coaching facilita el cuestionarse que hacemos y donde estamos ahora, y más importante aún, donde queremos llegar.

El coaching facilita asumir y enfrenarse a la responsabilidad de decidir que queremos y que vamos a hacer para lograrlo.

El papel lo soporta todo, y planes se pueden hacer muchos, pero al final es uno, “con uno mismo”, el que ha de atreverse a superar los continuos retos que nos depara el entorno en el que nos movemos.

Es curioso como son muchas las ocasiones que tenemos las respuestas delante de nuestras narices y no queremos verlas, o no somos capaces de verlas, y menos aún, que venga una persona de fuera a decirnos lo que tenemos que hacer.

Ayer al término de mi sesión de coaching, me reía pues me acordaba de lo que les digo yo a mis clientes cuando terminamos la sesión ¿Qué has aprendido de la sesión de hoy?... Me reía porque ayer era a mí a quién le hacía la pregunta, y la respuesta era muy positiva.

Por ello, como Gerente de una empresa de Coaching, Miembro de la Junta Directiva de la Asociación Española de Coaching, ASESCO, y Presidente de la Asociación de Profesionales del Coaching de Andalucía, APROCOAN, siempre las recomendaciones que le hago a cualquier persona o empresa que piensa buscar los servicios de un Coach que se llame a sí mismo Coach Profesional, es que lo busquen en alguna asociación de profesionales de coaching, que busquen referencias, y que lo prueben.

Ahora a tomar café con churros en Calle Larios en Málaga, en Plaza Nueva en Granada, en Triana en Sevilla, etc. le llaman hacer coaching.

Mi coach no hace coaching artístico, coaching con toros, coaching financiero, coaching sexual, coaching astrológico, etc. Un servidor tampoco.

Mi coach tampoco me asesora, ni me hace algún tipo de consultoría, ni me hace terapia, ni me enseña nada. Un servido tampoco.

José Miguel Gil.

Gerente de COANCO.

www.coanco.es

Psicólogo, Coach Empresarial & Ejecutivo

CAC (Coach Asociado Certificado) nº. 10.161 por ASESCO (Asociación Española de Coaching) y miembro de su junta directiva.

Presidente de APROCOAN (Asociación de Profesionales del Coaching de Andalucía).

Tfno.: 951.778.190

Móvil: 666.543.545



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