La búsqueda del sentido... del propósito de la vida

Esta mañana hablaba con la Directora de un importante centro de formación de Málaga acerca de las dificultades a la hora de encontrar personas motivadas para trabajar como comerciales. Comentaba esta persona que en ocasiones lo de la "crisis" parecía que era de la boca para fuera, ya que no había mucha predisposición.



Yo le comentaba un caso parecido sobre una persona que "llora mucho" pero que parece que tampoco hace mucho esfuerzo por superar su situación.






Victor Frankl, Superviviente de campos de concentración como Auschwitz

Toda esta reflexión viene al hilo de lo que se puede llamar la pérdida del sentido de la vida, que hace que en ocasiones nos quejemos de que no podemos conseguir algo, simplemente porque hemos perdido el "propósito de la vida", hemos perdido las ganas de luchar.

De esto hablaba el eminente catedrático austriaco de Neurología y Psiquiatría, creador de la técnica psicoterapeútica del análisis existencial que se sustentaba en gran medida en la idea de que la fuerza y el poder que hace que el ser humano se mueva es la de encontrar sentido a su propia existencia, a su propia vida, a su propio devenir...

Hoy en día hay muchas personas que han perdido el norte, y se mueven como veletas al vaivén del viento, aquellas que en un momento apuntan al norte e instantes después al sur.



Esas personas pueden haber perdido el norte de su camino. Y yo las entiendo y las comprendo, "como no podía ser de otra manera".



He de confesaros (ahora que nadie nos escucha) que a veces a mí también me ha pasado, que le vamos a hacer, soy un ser humano como tú, sí, exactamente igual que tú, con tus mismos desvelos y esperanzas, ilusiones y deseos, miedos y pesadillas... en definitiva, un ser humano común.


No obstante no quiero dejar de confesaros (ahora que tampoco nadie nos ve) que en esos momentos duros que he pasado y en aquellos que vendrán siempre viene a mi recuerdo las terribles y duras imágenes de los campos de concentración y exterminio nazi. Ni que decir tiene que por mucho que nuestras vidas se puedan poner duras y cuesta arriba se pueden comparar con aquello. No obstante y acto seguido, tras estas imágenes y a modo de fuerte resorte, como si fuera un muelle a presión vienen las imágenes de personas como este Señor que no sólo no sobrevivieron a ellos sino que entregaron a la humanidad una "Teoría" llena de todo "sentido" (al menos para mí) en la que nos dice que todo depende de la ACTITUD con la que te enfrentes a lo que pasa en tu vida.



En honor a las palabra de Victor Frankl dejo esta frase suya que a mí me gusta tanto.

"El hombre se autorrealiza en la misma medida en que se compromete al cumplimiento del sentido de su vida".

Mi traducción de andar por casa se resume en que "el hombre que se compromete con el logro de sus sueños y de sus objetivos logra la autorrealización", aunque en ocasiones no consiga el objetivo perseguido.

Es lo que dicen por ahí como "lo bonito es el el camino...".

Sin embargo también quiero confesaros otra cosa (hoy estoy hablando demasiado), en ocasiones uno tiene sueños, tiene objetivos, y trabaja por ellos, a veces con aciertos y otras veces con errores, pero trabaja, persiste en el camino, resiste, innova, crea y al final sabéis qué... "en ocasiones se logran los sueños", "a menudo se alcanzan los objetivos"... y entonces, el gozo y la algarabía por el trabajo bien hecho hacen olvidar aquellos sinsabores que en forma de piedras entorpecían el camino.


Mi pregunta de hoy es ¿Cuál es el sentido de tu vida?

Un abrazo amig@s



José Miguel Gil
Psicólogo y Coach Profesional
Presidente de APROCOAN

Tfno: 951.778.190
Móvil: 666.543.545

www.coanco.es
www.aprocoan.com

info@coanco.es

2 comentarios:

Pedro dijo...

Buenos dias José Miguel!!! Tu si que eres un "crack"!!!
Muchas gracias por tu aporte de hoy y esa frase sobre la que sería muy interesante reflexionar y hacer de nuestro propósito nuestro Norte en dias de borrascas.

Un saludo.

José Miguel Gil dijo...

Buenas tardes Pedro, aquí el único crack que hay eres tú. Gracias por tu aportación.

Un abrazo,

José Miguel